José agarró el brazo de Olaia con fuerza, sin suavizar el gesto.
Olaia aún no había hablado, pero Óscar se acercó rápidamente, intentando ayudarla.
Sin embargo, no pudo competir con la fuerza de José.
—¿No ves que le has hecho daño a Olaia? —dijo Óscar, al notar que ella fruncía el ceño.
—Camilo.
José llamó a Camilo, quien entró sin dudar y sacó a Óscar de la habitación.
—Quítate el delantal.
Camilo le quitó el delantal a Óscar y lo dejó sobre el zapatero antes de cerrar la puerta.
Óscar no pudo