Mateo vio que José parecía decidido a entrar al baño, así que lo detuvo de inmediato, bloqueando la puerta: —Lo siento, tengo esposa, no puedo dejar que me veas.
...
José, conteniendo su enojo, no pudo evitar responder con sarcasmo: —Vete al diablo, ¿quién querría verte? Yo también tengo novia.
—Solo es novia, ¿no?
...
Mateo, con una sonrisa burlona, respondió: —Quizás ninguno de los dos llegue a casarse nunca.
José, furioso, cerró de golpe la puerta del baño.
Decidió llamar a Olaia para saber c