Paula, por supuesto, ya tenía un plan, pero no podía compartirlo aún.
Esperaría a que la relación entre José y Olaia estuviera en su mejor momento para revelarlo.
Solo cuando viera el dolor que provocaría la separación de ambos, su ira podría apaciguarse.
—Marlene, ¿no es eso lo que realmente deseas, que se separen? Entonces, colabora conmigo.
—Desde que era pequeña me has cuidado con tanto esmero. Aunque después, cuando Fidel me envió al extranjero, no pudiste hacer nada por mí, nunca he olvida