Olaia le pasó el jugo a Delia y se sentó a su lado.
Frente a ellas, un pequeño ring de boxeo dominaba la vista.
José y Mateo ya estaban arriba, luciendo sus trajes de boxeo.
Ambos compartían una estatura similar, sus cuerpos esculpidos y bien definidos, y sus rostros de facciones marcadas. Era una verdadera delicia para la vista.
— ¿José y Mateo apostaron a quién se casa primero? Y si pierde, ¿Mateo le pedirá algo a José?
Delia tomó un sorbo de su jugo y sonrió con picardía: — Sí, lo tiene anota