La amenaza de José no logró conmover a Paula ni un ápice.
Incluso si la verdad salía a la luz en el futuro, ella se aseguraría de arrastrarlos a todos consigo.
¿Qué le importaba estar sola?
O José se convertía en su esposo, u Olaia compartiría su mismo destino.
Si tanto se decían amarse, que lo demostraran más allá de la vida misma.
A ver cómo iban a seguir queriéndose en el otro lado.
—José...
Aunque en su mente se acumulaban pensamientos oscuros, Paula logró mantener su expresión impasible.
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