Rara vez veía a Mateo manifestar una emoción así.
Parecía a punto de quebrarse.
—Si Ignacio dice lo mismo que Mario, que no puedo estar bajo presión, ¿me seguirás diciendo la verdad?
Mateo no quería mentir, pero no tenía otra opción.
La abuela era demasiado importante para mí.
Y aunque la explosión, sin duda, fue obra de Enzo, al profundizar en el asunto, todo se reducía a ellos.
La abuela realmente era inocente.
Ella había soportado tanto sufrimiento.
Mateo, sinceramente, nunca había sido tan…