Capítulo 56: Tienes una hora.
La lluvia caía a cántaros sobre los ventanales del estudio. Rosalind sostenía el teléfono, con los nudillos blancos por la fuerza con que apretaba el aparato. Sus dedos estaban fríos, temblorosos, y cada respiración hacía que su pecho subiera y bajara de forma irregular.
—Apunta bien, Rosalind —la voz de Alphonse resonó desde el otro lado de la línea telefónica, con un tono tranquilo, y al mismo tiempo peligroso—. "King’s Corner", en el viejo distrito de Mayfair. ¿Recuerdas ese restaurante? El