Capítulo 51: Plan de embarazo.
El silencio que los rodeaba ya no era el de antes; se había vuelto denso, vivo, lleno de algo que ninguno podía contener.
Rosalind seguía bajo él, con la piel erizada y los labios húmedos por los besos recientes. El aire que exhalaba temblaba, como si cada respiración la obligara a recordar la cercanía de su marido.
—Donovan… —susurró su nombre, un sonido suave, sensual, casi necesitado de más… hasta que recordó las palabras de su esposo durante la cena de esa misma noche.
Frunció el ceño.