—Tenemos que agendar la cita en el hospital —comentó él con total naturalidad—. No tienes que estresarte pensando en ello, será después del evento de clausura del proyecto Ainsworth en Brighton.
Rosalind asintió levemente, mientras sus manos seguían sobre el abdomen de su marido, por encima del chaleco oscuro.
El silencio reinó en la habitación del CEO Ainsworth. Pero… no era un silencio tenso, ni incómodo. Ya no.
"Este hombre… es tan meticuloso, en todos los aspectos de su vida: los proye