Capítulo 24: Dudo que esto sea amor.
Ahí, bajo el frondoso roble en donde estaba estacionado el vehículo que la llevaría a la mansión de sus suegros. Rosalind se encontraba de pie, con su esposo a centímetros de distancia, inclinado, tentador… Como cuando pones un dulce frente a un niño.
Ella mordió suavemente su labio inferior. Los recuerdo de aquel beso la asaltaron. Notó al mayordomo en la distancia, al personal discreto.
Pero el roce de él en su mejilla, sus ojos tan verdes, tan hechizantes que la cautivaban… Ella de inme