Capítulo 210: No me arrepiento.
Jacqueline caminó por el pasillo con la vista nublada de rabia.
La traición.
La humillación.
El riesgo mortal a la reputación de los Ainsworth.
Y lo peor: La posibilidad de que Donovan —su Donovan, su hijo perfecto— fuera herido por esa revelación.
Entró en la habitación principal, cerró la puerta y exhaló largamente. Se sentó en el borde de la cama, temblando, tratando de calmar su pecho alterado.
Ahí tomó una decisión.
Esperaría.
Callaría.
Recopilaría pruebas.
Controlaría c