Allan Taylor no era su padre.
Ahora, Rosalind finalmente lo sabía… y muy dentro de ella, se podría decir que lo supo siempre.
La indiferencia que ese hombre le mostró, su rechazo a ella y todo lo relacionado al arte que tanto amaba, un desprecio sin igual que sufrió por mucho tiempo.
En sus ojos, siempre estuvo marcado el odio hacia ella.
Pero entonces… ¿Por qué su padre biológico la abandonó?
Ahora… No podía evitarlo. La curiosidad la inundaba.
¡TENÍA QUE SABER QUIÉN ERA!
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