Capítulo 130: Y murió...
Donovan la abrazó al instante. Su brazo rodeó la espalda de ella. La otra mano subió lentamente hasta su cabeza, entrelazándose con su cabello rubio, sosteniéndola ahí, protegiéndola.
—Mi señora… —susurró él, con esa voz baja, profunda, que siempre lograba poner orden dentro de ella—. Estoy aquí.
Rosalind tembló. Su respiración se quebró, ella cayó en llanto. No un llanto desesperado, no un llanto violento. Era el llanto silencioso de alguien que ha soportado demasiado por demasiado tiempo.