Capítulo nueve: No te librarás de mí
"Narra Sabrina Spencer"
Cuando abrí los ojos muy lentamente, allí estaba mi marido, como un ángel caído, vibrando de ira.
«¡Maldit0 doctor de pacotilla!», maldije para mis adentros con todas mis fuerzas.
—Déjanos solos, O' Connor —ordenó mi marido al inepto.
—Por supuesto, Fabio —el ginecólogo salió a toda prisa de la consulta con una media sonrisa dibujada en el rostro. Al parecer, la confidencialidad entre médico y paciente no existía cuando se trataba de