Capítulo sesenta y ocho: Me voy de la casa
"Narra Sofía Galanis"
Me dolía. ¡Joder, cómo dolía!
Estaba saltando a la pata coja cuando Apolo llegó a mi lado.
—!¿Qué pasa?! —parecía más desquiciado que yo adolorida—. ¿Es el niño?
Me agarré a sus hombros, intentando resistir la tentación de apoyar la cara en su cuello.
—No es nada. Me ha picado algo en el pie derecho.
Apolo me llevó en brazos hasta el borde de la piscina y luego metió mi pie en el agua fresca durante unos segundos antes de sacarlo