Capítulo cincuenta y cuatro: Dos extraños viviendo en una misma casa.
“Narra Sofia Galanis”
Volví a la cama y me quedé tumbada con los ojos abiertos, mirando en la oscuridad. Jamás me había sentido tan sola, jamás me había sentido tan asustada y jamás lo había necesitado tanto.
Llevé una mano a través de la almohada para encontrar las mejillas de Apolo y hacer que me mirara.
—Siento lo de antes, Apolo. Claro que te deseo, siempre lo he hecho.
AúnÉl todavía no me miraba, sino que tenía la cara