Capítulo cuarenta y tres: La peor prisión
"Narra Sabrina Spencer"
Las mujeres fuertes aguantaban, las mujeres fuertes no lloraban.
Eso fue lo que me dije a mí misma cuando me desperté aquella mañana en la casa y descubrí que estaba sola. Y sin Fabio allí para insistir en aquellas verdades que parecía odiar tanto, me mentí. Me dije a mí misma que habría salido un momento, nada más. Quizá para resolver algún negocio. O para hacer un poco de ejercicio. Pero, muy en el fondo, lo sabía.
Se había