Capítulo veinticinco: Un escudo de guerra griego
“Narra Sofia Galanis”
—Sofia, nos vamos… —mi marido llegó hasta mí y me tocó el brazo derecho.
Yo todavía seguía en shock.
<
>Apolo me había llamado su <>.Sentí un revuelo en el estómago de pronto y no creía que fuera el bebé dando patadas.—No te preocupes por mí, querido —desestimé cuando hizo el intento de ayudarme a levantarme. Por alguna razón, ahora quería quedarme, quería que todos me vieran, que no les quedara duda que