CAPÍTULO 46. ¿SERÁ UNA SEÑAL?
Completamente ofuscado tomó un juego de llaves y salió de ahí, se dirigió a grandes zancadas hacia un corredor que lo llevaba a una habitación que llevaba cerrada, el mismo tiempo desde que Daniela había fallecido. Con nerviosismo ingresó la llave por el picaporte y abrió.
Su mirada estaba completamente cubierta de lágrimas que amenazaban por desbordarse, tuvo que parpadear varias veces, para permitir que corrieran por sus mejillas. Fue entonces cuando pudo apreciar aquel pequeño espacio, en el