"Entonces, debería estar bien si cierro los ojos, ¿verdad?". Cuando Angeline terminó de hablar, cerró los ojos conscientemente.
Jay no parecía encontrar una razón para deshacerse de ella, así que la dejó.
Angeline lo empujó hacia el baño y escuchó el suspiro apenas audible de Jay.
Angeline supo sin pensarlo que definitivamente podía quitarse la camisa, pero no podía quitarse los pantalones. Por ello, le dijo con consideración: "Señor Ares, déjeme desvestirle".
Una mirada de auto desprecio ap