Después de que Gale realizara el tratamiento de acupuntura a Jens, las puntas de los dedos de éste se movieron ligeramente. Angeline gritó sorprendida: “¡Jens!”.
Jens abrió lentamente los ojos. Su cuerpo se sentía extremadamente pesado, y era incapaz de moverse. Le preguntó con voz débil al Señor Ares: “Papi, ¿qué me pasó?”.
El Señor Ares acarició la cabeza de Jens con lástima y le dijo en voz baja: “Jens, estuviste inconsciente durante unos días sin ninguna razón en particular. Gale te salvó.