Gale no rechazó la petición del Señor Ares. Dijo en tono humilde: “Haré lo que pides”.
El Señor Ares se puso de pie y dijo: “Gale, ven conmigo”.
Gale siguió al Señor Ares. Ambos llegaron a la habitación de Jens
Angeline se encontraba cuidando a Jens en este momento. Le dirigía una mirada triste. Sus ojos brillaban con lágrimas. Se veía muy preocupada.
“Angeline”. El Señor Ares se acercó y extendió la mano para acariciar su cabeza con cariño. “Gale está aquí”.
Angeline se dio la vuelta y mir