El Gran viejo Amo lo llevó a la mansión y lo colocó en la habitación contigua a la suya.
Cuando miró el apuesto rostro de Jay, Noel trató de ponerlo como un igual de la familia Yorks.
Sin embargo, Jay emanaba el aura noble del Rey de los negocios. No tenía el aire de un bandido como el resto de la familia York. La complexión de Jay, por otro lado, no tenía rival, ya que la había heredado de su padre.
Noel lo miró durante un largo rato y la consternación apareció en su rostro.
¿Cómo pudo la f