Spencer se burló. “Mocoso apestoso, ¿cómo puedes decir eso? Tu padre es mayor ahora, ¿y aun así me estás persuadiendo para que pelee? ¿No tienes miedo de que me rompan los huesos viejos? ¿Te mueres por ponerme en un ataúd?”.
Los labios de Cole empezaron a temblar.
“Alguien que pueda romperte los huesos aún no ha aparecido”.
Spencer replicó con impaciencia: “Déjate de tonterías. Date prisa y ata a estas personas por mí”.
Cole miró el meñique mutilado de su mano izquierda y murmuró: “No quiero