POV DE ISLA
Me senté en la cama, la espalda contra el cabecero, el teléfono presionado contra mi oreja. La voz de Kiera era un consuelo familiar, un recordatorio de casa aunque estuviera a kilómetros de distancia. El agotamiento del día todavía pesaba sobre mí, pero hablar con ella se sentía como un pequeño respiro.
—Hola —dijo Kiera, su voz brillante—. He estado pensando en ti todo el día. ¿Lo viste? Sé que debiste haberlo visto. Por favor dime que lo viste y no solo te escondiste en tu habita