POV DE ISLA
A la mañana siguiente, desperté con el olor a tocino y panqueques flotando por la casa. Era un aroma cálido y reconfortante que me envolvía como un abrazo, sacándome de mi sueño intranquilo. Sonreí, sintiendo una sensación de paz asentarse sobre mí por primera vez en días.
Me levanté de la cama y caminé hacia la cocina, donde mi madre estaba de pie frente a la estufa, volteando panqueques con práctica facilidad. Levantó la vista cuando escuchó mis pasos y sonrió.
—Buenos días, dormi