No quiero perderla.
Theo
No podía creer lo que estaba escuchando. Su desfachatez no tenía límites, su estupidez menos. Pareció que había perdido la poca materia gris que me quedaba. Leí el documento y en este estaba la orden del juez exigiendo que Sammy, quien nació a los ocho meses forzosamente, se hiciera una prueba con el infeliz que después de negarla, ahora sí la quería.
__ ¿Estás loco o qué demonios te ocurre? - escupí con enojo. - Primero te largas dejándola sola en su embarazo, no le contestas ni una puta