― ¡A mí no me gritas! ― gritaba Silvia de vuelta.
― Entonces, si no quieres que te grite, has algo para alejarla de ese tal Harry Thompson ― decía Armando cruzándose de brazos.
― No querido, te recuerdo que no solo es mi hija, es tuya, también tienes que hacer algo tú también ¡¡Para que ande con James!! ― gritaba con fuerza Silvia, mientras que Armando únicamente se la pasaba dar vueltas alrededor del brazo.
― Algo se nos ocurrirá para que esa niña deje a ese mu