8. Ilusión
Odette
—Mi arete.
—¿Qué? No sé de que hablas ¿cuál arete? —mueve su rostro para ver.
—Tendré que subir nuevamente, es un regalo de mi madre, se ha de haber quedado en su —los colores se me suben al rostro y bajo la mirada.
—¿Dónde? —cuestiona confundido.
—En su... Cama —digo lo último a penas audible.
Su índice toca mi barbilla y levanta mi rostro para vernos, un brillo extraño cruza sus ojos, mientras mi centro se contrae un poco ansioso.
—Lo recordaste —dice ¿esperanzado?
Doy un p