Un beso no planeado.
Ignoré el mensaje de Julián y me preparé para recibir a Amanda. Claro que después de haberla invitado pensé miles de cosas escalofriantes. Cómo si llegaba a ser alguien peligroso y no debía invitarla a casa. Pero, luego traté de confiar en mi institución y la verdad pasamos una hora fabulosa juntas.
— Gracias por venir, estoy avergonzada de haberte hecho salir de algo quizás importante—digo y le entrego una taza con café humeante. Ella lo recibe con simpatía.
—Oh, para nada Laura. Mi última