Nunca lo voy a perdonar.
—Tranquila, Laura, estamos contigo—Me susurra mi abogado, Robert Morris, tratando de infundir confianza en mí , mientras me siento de nuevo a su lado. Sus palabras son un bálsamo en medio de la tormenta que se desata a mi alrededor. Le sonrío agradecida y suspiro. Entonces me fijo en Leonor que acaba de entrar, al mírame me dedica un beso cariñoso a lo lejos, entonces pienso en la razón por la que ha venido sola. Recorro la sala con mi vista y triste me doy cuenta que mi esposo no vino. Aunqu