GULIO
La pesadilla vuelve a golpear fuerte la puerta cuando escucho la voz de aquel hombre y el miedo reflejado en las palabras de mi esposa.
Salgo de la camioneta preso del miedo ingresando al hotel donde se celebra esta farsa y busco en el primer baño que encuentro a mí. mujer pero no la encuentro.
—Vamos apúrate.
Aun tiene el micrófono que me permite escuchar y rápido busco desesperado chocando con algunas en el pasillo de la parte este. Veo aun mesero y me acerco a preguntarle.
—Hay mas bañ