ARTEMISA
Maldigo para mis adentros cuando me limpio el vestido vuelto mierda por el inepto del mesero que ni siquiera da la cara. Tomo una toalla del recipiente y seco mi atuendo con rabia debido a su torpeza.
—Me encantas cuando bufas mi amor—es la voz del hombre de mi vida, nunca pensé llegar amar tanto a un hombre como amo a Gulio.
—Estoy segura que te encanta escucharme gemir—sonríe—sabes que estoy sola en este momento.
—Nena no hagas eso por favor—ahora quien ríe soy yo—escuchar sin verte