ANDROMACA
De pequeñas Artemisa y yo teníamos un lazo bastante fuerte, diria que irrompible por esa época, como gemelas guardábamos secretos y claves que solo nosotras sabíamos y nunca compartíamos, éramos demasiado unidas, pero tan diferentes a la vez, la diferencia yacía en un simple acto, forma de expresarnos, caminar, comer, diferíamos en gustos, en comida, deportes y hasta música, nuestro parecido físico era tan extraordinario que el timbre de la voz es similar, pero un vacío abismal en las