ANDROMACA
—Nos vamos —la vergüenza me impulsa a caminar, a no protestar encontrándome con Carmina que se sorprende al ver a Stavros.
—Tenemos que llevarla —le sigo cuando tira de mí.
—Que busque a su amante —sigue caminando y Carmina detrás de mí —en mi auto no entran perras.
«Pero si mi hermana»
—No —no puedo dejarla aquí, después de acompañarme —se va con nosotros y la dejaremos en un lugar seguro.
—Te quedaras en el evento—la señala y le sonrió, subimos al auto en total silencio, con una tens