STAVROS.
El hostigamiento repentino me impulsa prácticamente salir corriendo de mi oficina, necesito despejar mi mente porque si no me congeló terminaré matándola estrangulándola mientras disfruto de verla perder la vida, pero estoy seguro que eso sería premio para ella y su hermana.
Me entregué como un condenado y que conseguí, que me vieran la cara de imbecil y juro, juro que ella o su hermana me las pagarán, pero esto no se queda así.
No es un simple pensamiento de machismo herido, es, es