ARTEMISA
Atravieso el umbral de la casa de Gulio con mis piernas temblar, no pensé volver aquí tan rápido pero los recuerdos bonitos pesan mas que el terror y me muevo a la pequeña sala sintiendo cosquillear el dedo donde un hermoso anillo de diamantes se aloja.
—¿Quieres algo de beber?—también está nervioso—¿algún licor? ¿o alguna bebida caliente?
—Una bebida caliente—explico— ya bebi mucho con las niñas—asiente y se pierde directo a la cocina.
Estoy tan nerviosa, y me sorprendo porque nunc