James
Cuando escuché ruidos provenientes del cuarto de Rose, no dudé ni un instante en entrar; tal vez estaba en peligro. Pero al abrir la puerta y ver esa escena, sentí como mi corazón se estrujaba porque odiaba verla llorar. Ahora la tengo en mis brazos, dejando que llore y libere toda la tensión. Ella está en ropa interior, pero ni siquiera siento morbo al verla así; mi morbo desaparece.
—¿Me quieres contar qué pasó? —Miro su celular hecho un desastre.
—Él me envió un mensaje, diciendo que ib