Horas más tarde, Camila seguía pensando en aquella noche de pasión con Julián. Aún podía sentir sus labios rozando su piel; cada beso la hacía sentir en el cielo, como si nadie más existiera y solo estuvieran ellos dos. Sin embargo, en el fondo sabía que, aunque habían compartido aquel momento tan intenso, Julián no dejaba de pensar en Valeria.
Decidida a no presionarlo, Camila le dio espacio para que pudiera aclarar sus pensamientos. Pero al día siguiente, incapaz de seguir ocultando lo que se