La conversación con Valeria dejó una sensación de inquietud en el aire. A medida que la gala avanzaba, sentía que cada minuto contaba. La revelación sobre su proyecto y la advertencia sobre la verdad me habían llevado a un punto crítico, pero lo que no sabía era que el peligro estaba más cerca de lo que imaginaba.
Al llegar a casa esa noche, una llamada interrumpió mis pensamientos. Era mi madre, su voz temblorosa resonando a través del teléfono.
_“¿Dónde estás? Estoy asustada,”_ dijo, su tono