Alguien toca a mi puerta, con pesar abro los ojos, cuando me doy cuenta de la intensidad de los rayos del sol que se cuelan por la ventana me abandona el sueño, yo nunca duermo hasta tan tarde, deben de ser las 9 am o 10 a lo mucho, el sonido de los toques en la puerta me hace voltear, me pongo de pie y apresuro a abrir la puerta, me encuentro con una mujer un tanto mayor con su cabello canoso oscuro atado en un moño bajo y un tipo uniforme de pantalón y camisa, me regala una radiante sonrisa c