Bajé la mirada, usé su truco, ese que ella domina, el de la falsa fragilidad, dejé que los hombros se me cayeran un poco.
—No quiero problemas con Rebeca —dije, suave, como si me doliera el conflicto—. No quiero que… se ponga peor por mi culpa.
Martín dio un paso hacia mí, estiró la mano y me tomó e