Capítulo 80
—Son mis hijos —dije, cruzándome de brazos—, mi esposo y yo estamos hartos de su comportamiento, la niñera los ha consentido demasiado, ya no respetan a nadie, me gritan, me tiran cosas, me insultan, y esto se acabó.

La mujer pasó la mirada de mí a ellos, con algo de burla y algo de fastidio.

—A est
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