Y los dos giraron la cabeza al mismo tiempo.
Martín se quedó inmóvil,su mirada se le clavó en mí y me recorrió de arriba abajo sin disimularlo, el escote, la cintura, el corte de la falda, la pierna asomándose al bajar, el rojo encendiéndose en la sala como si todo girara alrededor mío, de lejos se