Capítulo 56
Luego se volvió hacia Rebeca y, con cuidado, la ayudó a ponerse de pie.

—Vamos a tu habitación —le dijo—, necesitas descansar.

Ella me lanzó una mirada cargada de odio mientras avanzaba, pegada a él… yo le devolví una sonrisa pequeña, medida, de esas que duelen más que un insulto.

Cuando desaparecie
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