—¡Está en coma! ¡Yo mismo la salvé!
El chamán lo observó fijamente durante unos segundos y habló con una seguridad que hizo que Tadeo dejara de respirar por un instante.
—El accidente.
Tadeo se quedó congelado. Lo miró sin entender cómo podía saber algo que él nunca le había contado.
—Sí… —respondió