Rodrigo asintió enseguida y no hizo más preguntas; conocía bien ese tono: cuando Tadeo hablaba así, solo quedaba obedecer.
El motor de la camioneta rugió al detenerse frente a la casa. Tadeo ni siquiera esperó a que frenara por completo... abrió la puerta de golpe, cruzó el jardín a paso rápido y e