Tadeo asintió y caminó hasta la cama. Catalina seguía igual, inmóvil.
—No ha habido cambios, doctor. Sus signos siguen estables y clínicamente sigue igual que en las últimas semanas.
Tadeo tomó la carpeta y revisó en silencio. De vez en cuando miraba a Catalina, buscando en su rostro alguna respuest