Ella apretó los labios fuerte, y se tragó todo lo que en realidad quería decirle. Sentía que otra vez la estaban apartando de todo, y lo peor de todo, era que pasaba delante de sus ojos, dentro de su propia casa, como si ya ni siquiera se molestaran en disimularlo.
—Pero son mis hijos, Martín… lo mí