—¿Qué estás haciendo acá?… Deberías estar descansando en casa…
—Vine a ver a Tadeo… —explicó ella con calma—. Le traje un pastel…
Los dos hombres se miraron fijamente, la tensión en el aire se podía sentir… Martín miró el pastel en la mano de Tadeo, frunció el ceño por un instante, pero no dijo nada